Los cormoranes de río siempre han ejercido una fascinación especial sobre mí. Su elegancia al deslizarse por el agua y la destreza con la que se sumergen en busca de alimento son una fuente inagotable de inspiración. Año tras año, vuelvo a ellos con la misma emoción y dedicación, porque no importa cuantas veces los haya fotografiado, cada encuentro con ellos tiene algo único que ofrecer.